Cada vez uno se halla más desganado, aunque no sea de comida. Mi cuerpo ha pasado de consumir, leo, 3.000 calorías a 2.000. ¡Quién me lo iba a decir a mí! Gracias, mamá.
Lo peor es que mi cuerpo ha dejado de muchas cosas sin previo aviso. ¡Ya quisiera yo que la vida fuera como las autopistas!
"Envejece usted muy rápido. Vaya más lento"
"Su colesterol está en otro país. Hágaselo mirar".
De vez en cuando viene algún bichito (literalmente: BICHITO) y me alegra el día.
Al menos, está más colgado que yo.

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