Hay lenguas simpáticas o periodos simpáticos de las lenguas.
En español clásico, como hoy en francés o italiano (y el aislado "I am gone" inglés), entre otros, nos exigía el uso del auxiliar pasivo para los participios de algunos verbos aparentemente activos. Así decían "soy venido/nacido/muerto/aparecido/desaparecido/llegado", etc. Porque uno, sinceramente, hace poco para venir, nacer, morir, aparecer o desaparecer. Poca importancia tiene su opinión en salir o entrar, pasar, subir o bajar (sobre todo en ascensor).
Pero nos llenamos de causa y de protagonismo.
Hoy en día, uno viene en autobús, aunque lo único que "viene" realmente es el autobús. "Murió", como si se hubiera suicidado. "Nació", como si la madre fuera un portafolios.
Yo, reconozco, soy un ser inacusativo, nombre de esos verbos tan poco agentivos: soy traido, llevado, aparecido y desaparecido.
"Yo y mi circunstancia", querido tocayo, es un horrible yerro en orden.
En español clásico, como hoy en francés o italiano (y el aislado "I am gone" inglés), entre otros, nos exigía el uso del auxiliar pasivo para los participios de algunos verbos aparentemente activos. Así decían "soy venido/nacido/muerto/aparecido/desaparecido/llegado", etc. Porque uno, sinceramente, hace poco para venir, nacer, morir, aparecer o desaparecer. Poca importancia tiene su opinión en salir o entrar, pasar, subir o bajar (sobre todo en ascensor).
Pero nos llenamos de causa y de protagonismo.
Hoy en día, uno viene en autobús, aunque lo único que "viene" realmente es el autobús. "Murió", como si se hubiera suicidado. "Nació", como si la madre fuera un portafolios.
Yo, reconozco, soy un ser inacusativo, nombre de esos verbos tan poco agentivos: soy traido, llevado, aparecido y desaparecido.
"Yo y mi circunstancia", querido tocayo, es un horrible yerro en orden.
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada