Definir la estupidez resulta tan difícil como adentrarse en los vericuetos inescrutables de la popularidad.
¿Has leído a..?
¿Conoces a...?
¿Déjame...?
Estás guapa con ese vestido
¿Eh?
¡Eso no son 20 cm!
Respuestas:
Probablemente sí.
Quizá no.
No.
...
¿Eh?
Sí, en el sistema decimal oriental.
miércoles, 1 de junio de 2011
sábado, 28 de mayo de 2011
martes, 22 de febrero de 2011
martes, 15 de febrero de 2011
Hay muchos mundos, pero están en ti.
"Existe un mundo de felicidad donde no hay diferencia entre las cosas porque en él no hay nadie que pregunte por las diferencias. Pero ése no es el mundo de los hombres. Algunos hombres tienen la arrogancia de creer que viven en dos mundos, pero eso es pura arrogancia. Hay un único mundo para nosotros. Somos hombres, y debemos transitar con alegría el mundo de los hombres".
"Citas de 'Las enseñanzas de don Juan'", Carlos Castaneda
Mundos, mundos...
Uno se pregunta si son planos, redondos, cuadrados.
Mundos, mundos...
Internos o externos.
Mundos, mundos...
Paralelos, convergentes o divergentes.
Mundos, mundos...
"el mundo de los hombres".
¿Es que hay otro?
"Citas de 'Las enseñanzas de don Juan'", Carlos Castaneda
Mundos, mundos...
Uno se pregunta si son planos, redondos, cuadrados.
Mundos, mundos...
Internos o externos.
Mundos, mundos...
Paralelos, convergentes o divergentes.
Mundos, mundos...
"el mundo de los hombres".
¿Es que hay otro?
jueves, 10 de febrero de 2011
Cara de idiota

A veces, no demasiadas afortunadamente, uno se queda así, con cara de haba. Entiéndase como se quiera.
Debo (de) ser un lunático. Me he debido de hacer viejo.
Lo bonito es sorprenderse, también con esa cara de bobo, boquiabierto, sin sonrisa y sin angustia.
Bobalicón que es uno.
Luna ya ha decidido ser "LA". Yo no paso del indefinido más indeterminado. Me arrugo ante los nombres.
Los peces, como yo, son seres primitivos, simples, sin apenas sangre. Indoloros para el ser humano. Son parte del paisaje doméstico: acuarios llenos de luces psicodélicas, molinillos, hombres buzo, algas...
Muertos, claro, son otra cosa: pescado.
miércoles, 9 de febrero de 2011
Templos y miradas

El templo de Haeinsa está en Gyeongsangnam-do.
Es Patrimonio de la Humanidad.
¿Por qué es interesante? Porque alberga las planchas de madera usadas para la impresión de la colección de escrituras budistas más grande del país.
Sólo podemos atisbar los moldes, colocados en una especie de secadero.
Pero quiero hablar de la paz.
Las "atracciones" (¡maldita palabra!) culturales están atiborradas de turistas. Pero el fin de semana anterior al Año Nuevo Lunar, había pocas almas. Pude ver qué busca(ba)n los monjes en estas montañas, sentir la lejanía, el aislamiento, la soledad.
Quizá tengo alma de eremita, aunque mi virtud sea, más bien, un anhelo.
En estas montañas se puede escuchar el silencio. ¡El silencio!
Ocurre, eso sí, una vez cada muchos años. Cuando el fin de semana ocupa un tiempo insignificante en la perspectiva cosmológica.
Quizá, con suerte, el año que viene también.
En un territorio con tanta superpoblación un espacio tranquilo es un auténtico lujo.
Rodeado por historia, se convierte en privilegio.
Inacusativos
Hay lenguas simpáticas o periodos simpáticos de las lenguas.
En español clásico, como hoy en francés o italiano (y el aislado "I am gone" inglés), entre otros, nos exigía el uso del auxiliar pasivo para los participios de algunos verbos aparentemente activos. Así decían "soy venido/nacido/muerto/aparecido/desaparecido/llegado", etc. Porque uno, sinceramente, hace poco para venir, nacer, morir, aparecer o desaparecer. Poca importancia tiene su opinión en salir o entrar, pasar, subir o bajar (sobre todo en ascensor).
Pero nos llenamos de causa y de protagonismo.
Hoy en día, uno viene en autobús, aunque lo único que "viene" realmente es el autobús. "Murió", como si se hubiera suicidado. "Nació", como si la madre fuera un portafolios.
Yo, reconozco, soy un ser inacusativo, nombre de esos verbos tan poco agentivos: soy traido, llevado, aparecido y desaparecido.
"Yo y mi circunstancia", querido tocayo, es un horrible yerro en orden.
En español clásico, como hoy en francés o italiano (y el aislado "I am gone" inglés), entre otros, nos exigía el uso del auxiliar pasivo para los participios de algunos verbos aparentemente activos. Así decían "soy venido/nacido/muerto/aparecido/desaparecido/llegado", etc. Porque uno, sinceramente, hace poco para venir, nacer, morir, aparecer o desaparecer. Poca importancia tiene su opinión en salir o entrar, pasar, subir o bajar (sobre todo en ascensor).
Pero nos llenamos de causa y de protagonismo.
Hoy en día, uno viene en autobús, aunque lo único que "viene" realmente es el autobús. "Murió", como si se hubiera suicidado. "Nació", como si la madre fuera un portafolios.
Yo, reconozco, soy un ser inacusativo, nombre de esos verbos tan poco agentivos: soy traido, llevado, aparecido y desaparecido.
"Yo y mi circunstancia", querido tocayo, es un horrible yerro en orden.
martes, 8 de febrero de 2011
Mis ojos
Decía Borges: "En mis ojos no hay días". Días, días... Me preguntaba por qué "días"
Porque es el ciclo completo más breve que conocemos: involucra la vida y la muerte, el sol y la luna, el hoy y el mañana, tú y yo.
Es la mayor defensa posible de la naturaleza humana: ni cielo ni infierno pueden representar vida alguna, ciegos ambos.
Porque es el ciclo completo más breve que conocemos: involucra la vida y la muerte, el sol y la luna, el hoy y el mañana, tú y yo.
Es la mayor defensa posible de la naturaleza humana: ni cielo ni infierno pueden representar vida alguna, ciegos ambos.
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